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La vida con un implante coclear

Aún recuerdo cuando iba en 1° de primaria, tenía sólo 6 años de edad y fue cuando use por primera vez un aparato auditivo. Yo no estaba seguro de lo que estaba pasando, simplemente tuve que utilizarlo y darme cuenta en el transcurso de los años que lo iba a usar por el resto de mi vida, debido a que de un día para otro deje de escuchar y me diagnosticaron sordera bilateral profunda.
Pero la vida me tenía preparada una sorpresa 20 años después. Cuando cumplí 25 años recibí la noticia que me ayudaría a cumplir mi sueño de volver a escuchar. Fui aprobado para ser operado con un implante coclear y al final salió con éxito la operación.
Antes de la cirugía, yo era de las personas que me oponía a la operación debido a que no estaba 100% seguro de cómo me ayudaría. Sentía que era lo mismo al aparato auditivo y a la vez una pérdida económica enorme.
Todo cambio cuando me pusieron el implante coclear por primera vez, supe desde el principio que todo iba a ser diferente y el procesador me iba a ayudar de una manera inimaginable. Porque el primer día, entendí que una cosa es oír el ruido con el aparato auditivo y otra es escuchar con claridad el ruido y comprender las voces.
Los primeros meses con el implante fue muy raro porque apenas estaba aprendiendo a entender todos los ruidos que me perdí por 20 años aproximadamente. Las terapias me ayudaron a que el proceso fuera más rápido y así lograr un mejor avance.
En la universidad, al principio fue un poco difícil captar los sonidos debido a que las aulas contenían ecos y era un poco complicado entender a los maestros. Si algo cambio, fue mi atención hacia los maestros porque antes simplemente me metía a mi mundo y para mí era muy laborioso poner atención por 5 minutos. Con el implante, ponía un gran interés en las clases y decía “wow, son tan fascinantes las clases”, porque realmente aprendía mucho en hora y media.
La gente que me rodea me hizo darme cuenta de algo, con el aparato auditivo no hablaba muy fluido, supongo que hablaba muy rápido y les era difícil entenderme a veces. Ahora con el implante escucho mi propia voz y hace que no se malentiendan mis palabras. Puedo decir orgullosamente que hablo fluido el español.
El primer ruido que me hizo entender que mi vida había cambiado para siempre, fue el sonido de las olas del mar. Yo no podría entender cómo es que el tono de las olas pueden llegar a ser tan tranquilizadoras y reconfortantes. Mi vida hasta esa fecha había sido muy tormentosa, con muchos momentos desalentadores, hasta ese día. Comprendí que a partir de ese momento, iban a llegar infinitas cosas buenas.
Y siguieron viniendo cosas buenas, como la de escuchar por primera vez con claridad tu canción favorita. La repetí hasta el cansancio ese día, que me di cuenta de la magia de la música en el mundo. Y ahora sé porque tanta gente ama ir a los conciertos de sus artistas favoritos.
No les puedo ocultar mi gusto por el reggaetón, si de por si antes bailaba, ahora canto y bailo las canciones que para mucha gente es su gusto culposo. Ahora disfruto más las fiestas debido a que puedo escuchar con claridad las canciones, puedo hablar en grupo con la gente y puedo bailar aun con mejor ritmo.
Han pasado dos años desde que me operaron y muchas cosas han cambiado, puedo escuchar las voces de mis padres incluso desde un piso arriba o abajo, si están a 20 metros de distancia. Puedo escuchar a cualquier persona que diga mi nombre y voltear sin problemas. Cada fin de semana escucho mi música favorita en la laptop o en la televisión.
Hoy en día puedo hablar por teléfono siempre y cuando me hablen despacio para que mi cerebro procese las palabras. A veces mis amigos me mandan mensaje de voz por whatsapp y sin problemas puedo escuchar claramente, incluso me ponen a prueba y transcribo sus mensajes. Además de que conduzco un programa radiofónico de deportes donde se debe usar un audífono y ciertamente no me va mal.
Hasta la fecha sigo aprendiendo y tratando de comprender de donde provienen los ruidos porque realmente nunca se deja de aprender, eso me pone muy feliz porque cada ruido vale y me hace agradecer a la vida.
Si algún día tienes la oportunidad de operarte u operar con un implante coclear a un ser querido que lo necesite, no lo dudes. Va a cambiar su vida para bien.


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